10 noviembre 2010

Eat Pray Love- Movie



Vi la película que un amigo mío cataloga como feminista, egoísta y muchas cosas más que me explicó con serios argumentos, pero que tendrá que explicarlos él más detalladamente en su propio blog. Éste es el mío.
 
La verdad hay que decirla, desde el punto de vista técnico me pareció mala y un poco aburrida, como con una edición rara y con baches, que impiden estar seguros del orden lógico de las cosas. Algo así como incompleta. Afortunadamente, mi amiga junto a mí, había leído el libro para responder a mis preguntas.
 
Pero también tengo que decir que me gustó, una cuestión de fondo, no de forma. (Eso sí, es una película estrictamente para ver entre amigas, un hombre sólo debe verla para complacer a una novia o a una muy buena amiga. O para armar una discusión después. O para decirte lo diferente que es Italia de cómo la presentan en la película. –Ejemplos personales-Son sólo algunas observaciones :-P).
 
La conclusión es que me quedé con sentimientos encontrados. Por una parte, me sentí inmensamente afortunada de que no he tenido la necesidad en mi vida de llenar el piso de mocos y llanto, para luego tener ganas de largarme a Italia, India y Bali, para descubrir que comer, rezar y amar es lo mejor del mundo y son claves seguras para una vida placentera.
 
Díganmelo a mí que puedo durar 10 minutos bebiéndome un vaso de batida de zapote, lamiéndome los labios mil veces y desesperando a mi papá, que no concibe como puedo durar tanto tiempo para terminar un simple desayuno.
-“Es que ustedes no disfrutan las cosas, papi. Aprendan de mí, que hay que cogerlo suave”.
 
El asunto es que como, rezo y amo, con intervalos de intensidad, sin haber tenido que descubrir los poderes pacificadores de ejecutar esos verbos, después de un acontecimiento fatalista. –Gracias a Dios por eso.
 
Por otro lado, tengo que admitir que encontrar ese balance me hace sentir muy cómoda. Y me aterran las situaciones que creo que puedan romperlo, por eso tengo que pensar tanto las cosas antes de asumir un cambio, y admiro el valor de Liz que “soltó todo en banda y le dio pa’llá”- se volvió loca, diría yo-, como un turco que se mude a California, como un cadete dominicano que le coja con irse para China o como la misma Shakira que le ha cogido con grabar mambo. (Más ejemplos personales). Para mí, Liz simplemente se volvió loca.
 
Pero a algunas personas les funciona y lo hacen constantemente, alternando entre el éxito y el fracaso. A otros les toca sólo una vez, radicalmente, y les resulta todo un éxito. Otros tenemos que esperar que Dios nos de un empujón tan grande que no deje ninguna otra alternativa que lanzarse.
 
Ahora estoy leyendo el libro, a ver si me perdí de algo. Ya les contaré qué tal.

PD: Mis frases favoritas: “Send him love whenever you think of him, then drop it”. “Sometimes you need to lose balance for love in order to live a balanced life”.

07 noviembre 2010

Cuando la muerte se hace intermitente



Cómo ya contaba yo en mi último momento de ocio, estaba leyendo Las Intermitencias de la Muerte, nuevamente de José Saramago. Lo acabo de terminar y estoy tan atónita, perpleja, confundida y sorprendida ante el impredecible final, que en lugar de iniciar el libro que le sigue aguardando en mi mesita de noche, decidí acostarme para no interrumpir la meditación en mi cabeza. No sin antes escribir este post.

Ya lo había dicho, Saramago me parece brillante. El hombre escribe de una manera tan propia, tan irónicamente divertida, tan formal y casual a la vez, que lo considero simplemente genial.

No obstante, tiene ciertos problemas con los finales. Y el de este libro me ha dejado un poco en shock, un shock que no logro todavía distinguir si es por bueno o por malo.

Pareciera que Saramago escribió el libro en momentos totalmente diferentes, primero con una idea, luego con otra y después con otra. Al principio, el principal problema era que la gente de repente no se moría. Un planteamiento muy interesante sobre todo para aquellas personas que todavía no terminan de entender porqué la gente se tiene que morir. Pues la gente se tiene que morir para no alterar el orden natural de las cosas, para que los hospitales, asilos, funerarias, compañías de seguro, iglesias, la filosofía, el suelo y la vida misma mantengan su equilibrio.

Luego el problema, es que la muerte decide regresar a sus labores, siendo un poco más considerada con sus víctimas y enviándole cartas avisándoles con antelación del poco tiempo que les queda de vida para que puedan “poner sus cosas en orden”. Algo que le pareció muy lógico y digno, sobre todo para un ser cuyo modus operandi siempre ha sido menospreciado.

De repente, el problema ahora es que hay un hombre al que no puede enviarle su correspondiente carta. Y convencida de averiguar en persona, o mejor dicho hecha persona, la situación que se lo impide, termina en un impredecible final en el que no está muy claro si se enamoró del tipo o se le complicó la existencia.

Algunos dirán que para los fines es lo mismo, enamorarse y complicársele la existencia, pero lo que me gustaría saber es cuál es la intención en la cabeza de Saramago. Porque al final, el libro termina como comienza y yo me quedé con una gran laguna mental al no saber si lo entendí o no.

De que es bueno, es bueno. Pero el cambio de un problema central a otro, hace confuso su verdadero sentido. Busqué algunas reseñas en Internet, pero en la mayoría se nota que sus autores no se molestaron en descubrir el final. Un bloggero llamado Iván Fernández Balbuena (Memorias de un Friki), lo describe como un “libro de pésima estructura narrativa”, por sus “callejones sin salida”, pero lo que tal vez él no ha entendido es que, como autor, Saramago deja claro que puede hacer lo que quiera e inventarse las situaciones que quiera sin necesidad de explicarse, pues para eso es escritor, para manejar los mundos imaginarios a su antojo.
 
En fin, no encuentro nada ni nadie con quien compartir mi pensar del libro. Mi conclusión, es que Saramago sí tuvo razones para escribir una novela tan confusa, razones que sólo él conoce pues nadie pudo aprovecharlo en vida para sacarle la información.

Tal vez en su cabeza rondaban las tres situaciones en el ocaso de su vida, y como en su cabeza surgieron los planteamientos al mismo tiempo, decidió conjugarlos al mismo tiempo en el mismo libro: qué será de la vida de la muerte, no sabemos nada de ella, y si se cansara de trabajar, y si de repente nos llega, y si se hiciera nuestra amiga, y si se nos apareciera, y si me estuviera viendo ahora mismo sosteniendo en la mano el registro que le dice que hoy no me toca morir, y si me toca mañana, y si alguien puede desafiar a la muerte, cómo podría hacerlo, y si la muerte de repente se enamora, que también tiene derecho…

¿Y si lo único que puede tener poder sobre la muerte es el amor?
("Que es fuerte el amor como la muerte", Cantar de los Cantares 8, 6)

Si lo leen. Me cuentan.