Que José Saramago haya muerto el pasado junio, complica un poco la posibilidad de que yo pueda hacerle una entrevista. A menos que, como en alguna de sus historias, me inventara con elocuencia sus imaginarias respuestas. Ya veremos...
Resulta que lo estoy leyendo otra vez, ahora con "Las intermitencias de la muerte", pero de eso hablaremos más tarde.
Ahora, estoy en un necesario momento de ocio. Interrumpiendo la edición de una entrevista a un profesional muy buen mozo pero tan aburrido que eclipsa su "buenmozura".
Antes de morir del aburrimiento, a mi inquieta mente se le ocurrió completar una de esas tareas que a veces se le ocurren, pero siempre "para después". Ahora es después. La misión: leer la biografía de Saramago. Y en ese proceso estaba cuando me puse a pensar que como él, muchísimas personas del pasado siglo nacieron en las épocas más precarias que los jóvenes burgueses que somos ahora pudiéramos imaginar.
Sin recursos económicos, en medio de períodos de guerra, sin un espacio propio porque su infancia transcurría entre casas comunes y la casa de sus abuelos, sin muchas posibilidades de estudiar, pero con una oportunidad que le dio el destino de trabajar en algo que nada tenía que ver con su futuro, pero que sorpresivamente lo conectaría a su profesión como literato.
Hoy tenemos tantos recursos, tantas posibilidades de hacer lo que queremos, bien enfocados en eso, con comida y agua caliente, metros y Omsas que nos lleven y universidades que maldecir, entre otras cosas; que debería haber tantos personajes mundialmente trascendentales que no cupieran en los escritos de los diarios. Digo, de esos basados en sus ideas, por supuesto, porque personajes que trascienden gracias a los más absurdos reality shows, hay de sobra.
En fin, es sólo un pensamiento al aire, que como ya expliqué más arriba, se deriva de una anterior serie de pensamientos reprimidos, que ha encontrado su libertad en este necesario momento de ocio.
"Momentos de ocio son necesarios para la creatividad" o algo así, dice una canción de Cultura Profética.
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