“Le dedico este blog a mi hermana Nazareth, quien con su blog ha inspirado este post, que inicia una etapa más sincera de un blog abandonado”. (También te copié la foto para estar más en sintonía jajajja)El asunto es que María me persigue. Y no es un invento mío pero esa mujer se “la ha cogido conmigo”- como lo ha hecho Dios, que en este año ha sobrepasado su límite de bendiciones para una misma persona.
El Padre Alonso siempre hablaba de José de Egipto. Ése era su personaje favorito en toda catequesis. Pero resulta que este año se ha inspirado en otro José: de Nazareth, esposo de la Virgen María.
…Y habló de él en Sydney… y habló de él en la Convivencia de Transmisión para catequistas…y de nuevo en la Convivencia de Transmisión que me di por segunda vez… y en su libro (Tras las huellas de José) el cual estoy leyendo. Por supuesto, con la figura de María latente, pues es la figura principal.
Y pasó la segunda convivencia… y vinieron las lecturas de la semana a hablar de María… y llegó la eucaristía del sábado a hablar del anuncio del Ángel a María… y ¡ya no aguanté más! Tuve que pararme y dar el eco de la palabra, pues como dijo el padre “sería muy egoísta de mi parte si no comparto con mis hermanos lo que Dios me dice al corazón”:
¿Cómo tuvo María la fuerza de aceptar tener ese hijo que no sería resultado de su matrimonio? ¿Cómo se lo diría a José? Aunque José era lo de menos, si la quería botar pues la botaba y ya… Pero, ¿y el resto de la gente? Ese resto a quienes nos da más vergüenza afrontar; los que te señalan, se burlan y dicen, y tiran tu reputación por el suelo sin la más mínima consideración ¿cómo se lo explicaba a ellos? ¿Con qué garantía exponía su vida sin temor a que la apedrearan? ¿Con qué certeza sabía ella que este asunto venía de Dios y no era un engaño?
Y entonces lo supe, en parte por el libro y las catequesis, y en parte por lo que sentía en mi corazón. El Padre Alonso hablaba en Sydney sobre los dones del Espíritu Santo. Discernimiento y Fortaleza se convirtieron en mis favoritos de inmediato, eran los que me hacía falta en el momento.
El Espíritu Santo da sus dones sólo ha quien está en gracia y comunión con Dios, y a quien se los pide. María no era una tipa cualquiera. Dios la escogió porque la conocía, sabía lo que había en su corazón, porque ella se lo contaba y hablaba con él. Igual el esposo que había escogido. Ella era su “costilla” y ambos eran justos y temerosos de Dios. Por eso tenía discernimiento. (Tras las huellas de José)
Y entonces se le apareció el Ángel Miguel y le dijo: “Alégrate llena de gracia, el Señor es contigo”. Pues estaba llena de esa gracia que viene de estar en comunión. Y cuando ella quiso preguntar -“cómo sería esto”; -“porque para Dios nada es imposible”, el Ángel le respondió. (Lucas 1, 26-38)
Porque Dios responde si le preguntas. No se hace el loco como a veces queremos creer, para entonces hacer lo que nos da la gana. Pero hay que estar dispuesto a aceptar la respuesta para preguntar; hay que tener discernimiento para poder escuchar; hay que estar en gracia para tener discernimiento; y hay que creer que para Dios nada es imposible para estar en gracia.
En estos días, me ha sorprendido mucho como todo esto me ha rondado mucho por la mente, en diferentes momentos. Y tengo que admitir que me da un poco de temor imaginarme que Dios tenga un gran plan con mi vida.
Antes de ir a Sydney, pedí discernimiento para tomar una decisión referente a mi noviazgo y lo recibí. Con una respuesta clara. Sin titubeos. Pedí fortaleza para llevar a cabo tal decisión, y la recibí, sin echarme para atrás.
Pero ahora queda algo pendiente. Algo que me tiene muy ansiosa y que está muy claro en el panorama. Algo que requiere aún más fortaleza para afrontar a los demás, pero que no me inquieta como antes, sino que me da certeza. Pero ya se sabrá en el momento justo, “porque ante Dios, 1 día como mil años y mil años como un día” (2 Pe 3, 8), decía la palabra de la eucaristía de la primera Convivencia.
Porque “nada pasa por casualidad”, lo ha repetido también el padre Alonso mil veces en las catequesis antes mencionadas y me lo he creído. Y si eso que me ha inspirado Dios, pasa, entonces como María (en la lectura de hoy) tendré que cantar ese trozo del Magnificat que reza:
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador…porque el poderoso ha hecho grandes cosas en mí, su nombre es Santo”. (Lucas 1, 46-55)
Ya veremos...
El Padre Alonso siempre hablaba de José de Egipto. Ése era su personaje favorito en toda catequesis. Pero resulta que este año se ha inspirado en otro José: de Nazareth, esposo de la Virgen María.
…Y habló de él en Sydney… y habló de él en la Convivencia de Transmisión para catequistas…y de nuevo en la Convivencia de Transmisión que me di por segunda vez… y en su libro (Tras las huellas de José) el cual estoy leyendo. Por supuesto, con la figura de María latente, pues es la figura principal.
Y pasó la segunda convivencia… y vinieron las lecturas de la semana a hablar de María… y llegó la eucaristía del sábado a hablar del anuncio del Ángel a María… y ¡ya no aguanté más! Tuve que pararme y dar el eco de la palabra, pues como dijo el padre “sería muy egoísta de mi parte si no comparto con mis hermanos lo que Dios me dice al corazón”:
¿Cómo tuvo María la fuerza de aceptar tener ese hijo que no sería resultado de su matrimonio? ¿Cómo se lo diría a José? Aunque José era lo de menos, si la quería botar pues la botaba y ya… Pero, ¿y el resto de la gente? Ese resto a quienes nos da más vergüenza afrontar; los que te señalan, se burlan y dicen, y tiran tu reputación por el suelo sin la más mínima consideración ¿cómo se lo explicaba a ellos? ¿Con qué garantía exponía su vida sin temor a que la apedrearan? ¿Con qué certeza sabía ella que este asunto venía de Dios y no era un engaño?
Y entonces lo supe, en parte por el libro y las catequesis, y en parte por lo que sentía en mi corazón. El Padre Alonso hablaba en Sydney sobre los dones del Espíritu Santo. Discernimiento y Fortaleza se convirtieron en mis favoritos de inmediato, eran los que me hacía falta en el momento.
El Espíritu Santo da sus dones sólo ha quien está en gracia y comunión con Dios, y a quien se los pide. María no era una tipa cualquiera. Dios la escogió porque la conocía, sabía lo que había en su corazón, porque ella se lo contaba y hablaba con él. Igual el esposo que había escogido. Ella era su “costilla” y ambos eran justos y temerosos de Dios. Por eso tenía discernimiento. (Tras las huellas de José)
Y entonces se le apareció el Ángel Miguel y le dijo: “Alégrate llena de gracia, el Señor es contigo”. Pues estaba llena de esa gracia que viene de estar en comunión. Y cuando ella quiso preguntar -“cómo sería esto”; -“porque para Dios nada es imposible”, el Ángel le respondió. (Lucas 1, 26-38)
Porque Dios responde si le preguntas. No se hace el loco como a veces queremos creer, para entonces hacer lo que nos da la gana. Pero hay que estar dispuesto a aceptar la respuesta para preguntar; hay que tener discernimiento para poder escuchar; hay que estar en gracia para tener discernimiento; y hay que creer que para Dios nada es imposible para estar en gracia.
En estos días, me ha sorprendido mucho como todo esto me ha rondado mucho por la mente, en diferentes momentos. Y tengo que admitir que me da un poco de temor imaginarme que Dios tenga un gran plan con mi vida.
Antes de ir a Sydney, pedí discernimiento para tomar una decisión referente a mi noviazgo y lo recibí. Con una respuesta clara. Sin titubeos. Pedí fortaleza para llevar a cabo tal decisión, y la recibí, sin echarme para atrás.
Pero ahora queda algo pendiente. Algo que me tiene muy ansiosa y que está muy claro en el panorama. Algo que requiere aún más fortaleza para afrontar a los demás, pero que no me inquieta como antes, sino que me da certeza. Pero ya se sabrá en el momento justo, “porque ante Dios, 1 día como mil años y mil años como un día” (2 Pe 3, 8), decía la palabra de la eucaristía de la primera Convivencia.
Porque “nada pasa por casualidad”, lo ha repetido también el padre Alonso mil veces en las catequesis antes mencionadas y me lo he creído. Y si eso que me ha inspirado Dios, pasa, entonces como María (en la lectura de hoy) tendré que cantar ese trozo del Magnificat que reza:
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador…porque el poderoso ha hecho grandes cosas en mí, su nombre es Santo”. (Lucas 1, 46-55)
Ya veremos...
3 Comparte tu realidad:
Amén, amén, amén. Asi será, estoy segura. Dios trae sorpresas y quien mejor que María para mostrarnos que 'siempre' lo que nos espera es maravilloso, cuando vamos caminando de la mano con Jesús. Ella lo supo de más. Confió sin saber nada (con miedo, imagino, pero segura) y no quedó defraudada. Como mismo dice el magníficat: "ahora todas las generaciones me llamaran feliz, porque el Poderosos...". Así nosotros también seremos felices. Sólo tenemos que confiar en el Señor.
Hermoso relato, Michel.
Me encanta María. Sin dudas, un personaje sin igual; sencilla, segura, dispuesta, pura...
" VEn con con nosotros a caminar, Santa María".
Oh, Michel. Se me olvidó poner mi nombre: Ely
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