24 octubre 2007

Relájate

"Relájate. Disfruta. La vida es un café caliente que se degusta sorbo a sorbo".- Yaneris Michel

Cuando fue la última vez que...

...que fuiste al salón de belleza y te tomaste tu tiempo. Nada de mediodía, ni siete de la mañana. Que respiraste el aroma del shampoo. Que cerraste los ojos, nada de revistas ni celular. Que sentiste las manos que mas que el cabello, masajeaban tu cerebro. Que saliste totalmente nueva. Que sentiste que podías conquistar el mundo con tan sólo voltear la cabeza y sonreír. ¿Cuándo fue la última vez? ¿No recuerdas?..... Relájate. Disfruta. "La vida se degusta sorbo a sorbo".

Servir

"Ser servicial no es cuestión de estatus, es cuestión de educación". - Yaneris Michel

Hay quienes piensan que no tienen porqué hacer cosas tan simples como servir un café o recoger un papel porque entienden que otra persona está para eso y que no es su función en la vida. Pero más que una situación de jerarquía, deja mucho que desear sobre su educación.

La Madre Teresa de Calcuta


Todo cristiano ha sentido en algún momento la duda de la existencia de Dios, sobre todo cuando todo el día estamos bombardeados por quienes necesitan pasar todo por su razón para que sea verdadero.
La diferencia radica en que quien ha tenido alguna vez UN simple encuentro personal con Dios en su vida, no en la de otro ni en algo que le han contado, sino una experiencia personal, es incapaz de olvidarse de lo que Dios ha hecho, y si lo hace por un momento, puede tener la certeza de que Él se encargará de recordarle su existencia de alguna manera tarde o temprano.

Toda esta palabrería existencial surge en medio del debate (que estaba vigente cuando pensé en este post) sobre si la Madre Teresa de Calcuta creía o no en Dios, a raíz de unas cartas que fueron publicadas por su consejero, en la que la Madre Teresa afirmaba sentir a veces la ausencia de Dios.

Adentrémonos entonces en la historia de este personaje que se ha hecho sentir en el mundo.

El primer dato que descubrí con sorpresa fue el hecho de que la Madre Teresa de Calcuta no nació en Calcuta, sino en Macedonia, anteriormente Albania, el 26 de agosto de 1910 bajo el nombre de Agnes Gonxha Bojaxhiu. Su padre murió cuando ella tan sólo tenía 8 años de edad, lo cual sumió a su familia en la pobreza. No obstante, Agnes creció en un ambiente donde predominaba el amor y los valores firmes, y su educación se vió afianzada por sus estudios en la Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón.

Su llamado a la vocación ministerial la movió a dejar su casa a los 18 años para integrarse a la congregación Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí fue rebautizada como María Teresa en honor a Santa Teresa de Liseux. Después de profesar sus primeros votos, fue enviada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, La India, ciudad donde trazaría las huellas que marcaron su historia.
El 24 de mayo de 1937 hizo su profesión perpetua, y desde entonces fue llamada Madre Teresa. Fue en 1946, cuando se dirigía a su retiro anual, que recibió la “inspiración” de lo que sería su labor para toda la vida. Cuenta que sintió la necesidad de encontrar “víctimas de amor que irradiasen a las almas su amor”. Entonces se lanzó a la búsqueda de pobres de dinero y corazón que necesitaran sentirse amados por Jesús.

La Madre Teresa fundó entonces la congregación Misioneras de la Caridad, pero no fue hasta el 17 de agosto de 1948 cuando recibió por fin el permiso oficial de lanzarse a las calles con el sari blanco orlado de azul en búsqueda de pobres a quienes servir y cuidar.

La anciana comenzaba su día entrando en comunión con Dios para que fuera él su guía durante todo el día. Entonces salía a visitar familias, y ayudar las personas heridas y enfermas que encontrara en la calle. Salía con el rosario en mano (“empuñando las armas de la luz”) a buscar a aquellos olvidados, despreciados y de quienes nadie se ocupaba (me recuerda al canto que reza: “despreciado, desecho de los hombres, varón de dolores y conocedor de todos los quebrantos; aquél ante quien se vuelve el rostro”, refiriéndose a un Jesús desfigurado). Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, sus antiguas alumnas de la escuela de Saint Mary.

- Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI en 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba-.

La Madre Teresa fundó también la congregación de los Hermanos Misioneros de la Caridad (1963) para complementar las necesidades de los pobres; y en 1984, los Padres Misioneros de la Caridad. Su gran corazón también acogió a los corazones no religiosos que deseaban contribuir con su causa fundando “los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores de Enfermos y Sufrientes”, aquellos de distinta nacionalidad y creencias, que desearan vivir en la sencillez, el sacrificio, el altruismo y una vida plagada de obras de amor.

El mundo puso sus ojos en esta anciana. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Los medios de comunicación corrían tras sus palabras y empezaron a seguir sus acontecimientos.

En 1997 su ministerio contaba con cerca de 4.000 miembros y fundaciones en 123 países del mundo. Ese mismo año bendijo a quien sería su sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad. En Calcuta pasó sus últimos días de vida recibiendo a todas las personas que acudían a visitarla, hasta morir el 5 de septiembre de dicho año. El gobierno de la India le celebró un funeral de Estado y su tumba se convirtió en un lugar de peregrinación.

En el 2002 el papa Juan Pablo II la canonizó tras aprobar los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.

A diez años de su muerte el mundo se ha visto inquietado por la revelación de que en su interior, la Madre Teresa tuvo momentos en los que se sintió separada de Dios, pero era este vacío lo que la impulsaba cada vez más a seguir buscando de Dios en los más pobres. Siempre se mantuvo fiel a lo que creía aún en los momentos en lo que descubría la miseria humana y no podía entender cómo un Dios de amor podía permitir tanto dolor en el mundo.

A veces, es lo que le pasa a los otros lo que nos permite revisar nuestra propia vida. Creo que si la Madre Teresa de Calcuta no hubiese sentido tal vacío espiritual no hubiese sido capaz de lograr ni un tercio de las cosas que construyó con su pequeña fe “como un granito de mostaza”. Ojalá muchos pudiéramos sentir tantas ansias de llenar ese vacío, el mundo sería otra historia.

Es como siempre he dicho cuando me toca preparar una palabra para dar a mis hermanos de comunidad en la celebración, no es la comunidad la que necesita la palabra sino a quien le toca prepararla, esa persona se lleva la mejor parte porque aprende cosas que necesita en dicho momento y que nunca podrá transmitir con palabras. Entonces, no sólo vale preguntarnos con ira porqué tantas cosas pasan a nuestro alrededor, alguien puede cambiar el mundo a partir de su sufrimiento sólo necesita la ayuda adecuada, y esa sólo viene de Dios. La Madre Teresa de Calcuta deseaba a Dios en su noche oscura, porque lo había conocido y tenía la certeza de que existe.

MIS FRASES CÉLEBRES

Con esta nueva sección saco a la filósofa que hay en mí y comparto con ustedes las frases que a veces me surgen en la cotidianidad de mi vida y que, quién sabe, tal vez algún día pasen a la posteridad como soporte para otras generaciones. (Muy profundo no???)