“Los jóvenes de hoy parecen robots con los cables guindándole de la ropa como si ‘tuvieran enchufados”. Ese brillante planteamiento fue esbozado por mi mamá para inspirar este post.
The Plugged Generation (La Generación Conectada, fue en inglés que lo pensé y así se va a quedar) es el nombre que me vino a la mente para catalogar una generación dominada en un principio por los CD players, y en mayor medida por los Mp3 players, Bluetooths, Ipod’s y demás gadgets que nos “guindamos” para estar en conexión permanente.
Es una consecuencia de la modernidad de la cual, yo particularmente, nunca he sido amante salvo en los casos más fundamentales de la vida cotidiana.
La proliferación de los reproductores de audio nos permite escuchar todo el tiempo nuestra música favorita en el momento que queramos. Hasta ahí todo bien, ¿pero cuáles están siendo las consecuencias?
Aunque en la actualidad constituye un problema a largo plazo, el volumen con el que las personas suelen escuchar su Mp3 puede ocasionar serios problemas de audición, sobre todo cuando hay personas que se pasan entre 10 y 12 horas diarias escuchando música a un volumen mayor de los 50 decibeles. (En una conversación normal las personas sólo elevan su voz entre los 20 y los 25 decibeles, así que imaginen ustedes).
A ese ritmo, aproximadamente en 10 años una persona podría padecer graves problemas de audición, según un estudio realizado por los doctores Cory Portnuff y Brian Fligor titulado Noise-Induced Hearing Loss in Children at Work and Play (Ruido-Pérdida de audición inducida en los niños en el trabajo y el juego). Imaginen lo que sería para un niño que le regalan su primer Ipod a los 7 años, como sucede hoy día; para cuando tenga 17 ya tendrá problemas de audición, y a sus 25 la cosa será grave según vayan desarrollándose nuevos dispositivos con mayor potencia.
No obstante, el punto que más me llama la atención, y la principal razón de este post, es la manera en que nos encontramos cada vez más aislados del resto del mundo. Las frases como “Yo me puse mi Ipod y no le di mente” o “No me di cuenta de lo que pasó porque veía escuchando música”, me llevan a creer que lo que queremos en realidad no es escuchar lo que nos gusta sino separarnos de la realidad que nos rodea.
Leyendo en internet encontré un artículo de la periodista panameña Crisly Florez, del periódico Prensa.com relacionado con mis inquietudes. En el artículo de Florez, la psicóloga Jennie Barb afirma que el problema no son los Mp3 players sino la actitud de las personas que lo utilizan; “hay que buscar la verdadera razón por la cual se desconectan de su entorno”. Algo así como que nos “conectamos” para “desconectarnos”.
La psicóloga también explica que esas personas pueden tener problemas de comunicación o de interrelación ya sea con los padres, con los compañeros de trabajo, etc. Por lo que introducirse en la música es una excusa para no verse obligados a romper las barreras.
Lo que nos estamos perdiendo en el camino por estar en “otro mundo” es mucho y las sociedades se van volviendo más frías y deshumanizadas, tomémoslo en cuenta.
Lo que nos estamos perdiendo en el camino por estar en “otro mundo” es mucho y las sociedades se van volviendo más frías y deshumanizadas, tomémoslo en cuenta.
1 Comparte tu realidad:
No se si es que eso viene en el paquete cuando nacemos (al menos eso pienso) pero existen personas que buscamos la manera de escaparnos de nuestra realidad, ya sea a través de la música, la lectura o cualquier otra actividad que nos ayude a ensimismarnos.
Particularmente soy de los que no soporto nada en mis orejas por mucho tiempo, de hecho mi memoria USB (que también es mp3) la utilizo como sólo eso "memoria" porque quise adaptarme a eso de escuchar música y me molestaba y me hacia doler la cabeza. Pienso que eso responde a que muchos jóvenes nos subimos al tren de la moda, promocionada paradójicamente por un grupo de persona que al final terminaremos ignorando porque estamos muy distraidos escuchando al grupo o la canción del momento.
A quién le creo?
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